PERSONAS ILUSTRES DE EL PROVENCIO

 

    Desafortunadamente  El Provencio, o mejor los provencianos, no podemos presumir de contar ni siquiera con una gran personalidad que se haya caracterizado históricamente por su fama o hechos relevantes en la historia de nuestro país, pero al menos sí podemos y debemos dar a conocer algunas personas que, si bien no se puede hablar de grandes personajes históricos o que se hayan catacterizado por grandes aportaciones a la historia de nuestro país, sí al menos han aportado un pequeño grano de  arena que no se debe pasar por alto y, en la manera de lo posible, dar a conocer para que, al menos los provencianos,  tengamos conocimiento de sus aportaciones al devenir de la historia de nuestro pueblo.

    Esta es mi intención en este nuevo artículo de este blog, en donde refllejaré información de algunas de las personas, unas nacidas en El Provencio y otras con raíces provencianas, que de alguna manera han tenido alguna relevancia en la historia de nuestro pueblo aunque, como ya ha quedado reflejado, su relevancia histórica a nivel nacional no les haya hecho lo suficientemente famosos y conocidos.

    Voy a pasar por alto a todos los Señores de El provencio, que en su mayoría tuvieron una relativa relevancia y cuyos méritos han quedado reflejados en otro apartado de este blog, porque no se pueden considerar provencianos salvo el séptimo, octavo  y noveno (ANTONIO DE CALATAYUD LADRÓN DE BOBADILLA, LUIS DE CALATAYUD LADRÓN Y ZANOGUERA Y ANTONIO DE CALATAYUD BLANES Y TOLEDO respectivamente), ya que el séptimo y noveno nacieron en El Provencio y el octvo fue enterrado en la desaparecida iglesia de La Magdalena.

    Mención especial merece el cuarto señor de El Provencio ALONSO SÁNCHEZ DE CALATAYUD Y GUZMÁN, ya que contra él se produjo la sublevacion antiseñorial de los vecinos de El Provencio el 17 de Agosto de 1520, en la que se reivindicaba la emancipación del poder señorial y quedar bajo el amparo y sometimiento a la jurisdicción real, lo cual tuvo su relevancia y repercusión en los movimiento sociales de la época.

    Este señor se caracterizó por sus acciones abusivas hacia los habitantes de El Provencio, obligando a algunos vecinos a trabajos forzados en ocasiones, con penas y castigos arbitrarios y la aplicacion caprichosa de la justicia, lo que provocó la mencionada sublevación, siendo expulado del pueblo y sometido a juicio popular, celebrado en la desaparecida iglesia de La Magdalena, en donde denunciarán públicamente las opresioones y abusos a las que eran sometidos por parte de D. Alonso.

    La reivindicación fue presentada el día 1 de Octubre ante la Junta de Tordesillas, la cual emitió un decreto concediendo la petición que los vecinos de El Provencio solicitaban y liberándolos del poder señorial, poniéndolos bajo su amparo y protección, lo cual fue notificado a D. Alonso de Calatayud, que se había refugiado en Las Mesas. Éste no acató la sentencia  y fue declarado en rebeldía. Sin embargo, los sueños de emancipación de El provencio no llegaron a cumplirse, pues con posterioridad los señoríos, que como en otras villas habían sido anulados, volvieron a recuperar su estatus anterior.

    Expongo algunos de los abusos anterormente mencionados, tal como aparecen en el anexo de Ignacio de la Rosa Ferrer en "Historia del Corregimiento de San Clemente (Cuenca), aunque he preferido eliminar bastantes con el fin de no hacer demasiado extensa la exposición, pero que se puede uno hacer  una idea exacta de cuales fueron los abusos y tropelías que D. Alonso de Calatayud cometió contra los vecinos de El Provencio.

  •     El herrero Pedro Naranjo le acusba de no pagarle las herramientas; calculaba las deudas en 2.000 maravedies y una vez que intentó cobrarlas, su señor le amenazó con un puñal. En otra ocasión, diez años antes, le ató la pierna con una cadena de hierro hasta que le acabó un arado, que tampoco le pagó.
  • El sastre Pedro Bonillo se quejaba de que nunca le se le pagó en los seis años que cosió trajes para la casa de los Calatayud.
  • Juan Ronco riñó con un convecino llamado Rosales, aunque huyó, fue prendido por un alguacil y llevado a la fortaleza que D. Alonso Calatayud poseía en El Provencio. El infortunado, al ser detenido, no se le ocurrió otra cosa que decir sino "viva el rey". Tal proclama no fue del gusto del señor, que le echó una soga al cuello, dispuesto a colgarlo de una almena. La intersección de los vecinos le evitó la horca, pero no de acabar en un amazmorra y la cárcel, de donde saldría para servir en condiciones de esclavitud durante cuatro meses a su señor.
  • Juan Triguero y su mujer se habian visto obligados a criar en su casa y a su costa  a un hijo bastardo de D. Alonso llamado Guzmán, sin recompensa alguna. A su decir, esto ocurrió en los años malos, sin duda refiriéndose  a la crisis de subsistencias desencadenada en 1504. Sus servicios nunca fueron recompensados ni cuando fue enviado a Ávila ni en su estancia de un mes en Minaya. Sus quejas fueron respondidas con golpes y una prisión de la que solo se salvaría por los ruegos de su señora, doña Leonor. Peor parado saldría Juan Triguero, cuando una noche, haciendo partición de bienes con sus hermanos, D. Alonso decidió intervenir en el reparto y quedarse con la casa. Cuando la intentó volver a ocupar, recibió un lanzazo del que quedó tuerto, además de ser multado con cuatro ducados.
  • Juan López fue echado de su casa con la excusa de darla a un maestro de primeras letras, aunque quien se trasladó a vivir allí durante siete meses fue Alonso de Calatayud con su mujer.
  • Miguel Escribano mantenía un pleito con Juan Grimaldo por la ocupación de una viña. D. Alonso de Calatayud evitaría que los alcaldes dictaran sentencia contra Juan Grimaldo. La razón era que D. Alonso estaba amancebado con su hermana. No contento con ello, D. Alonso le quitaría para su uso un rocín a Miguel Escribano. Otras veces se presentaba en su casa para comer o le mandaba a diversos negocios en Granada, dejando sola a su mmujer  con dos criaturas, aunque , al menos y a diferencia de otros, recibía en compensación algo de trigo.
  • Hernando de Haro era un alguacil alservicio de D. Alonso. Además era  un buena persona, reconocía haberse visto obligado a embargar a sus vecinos veinticinco carretadas de leña y una cuantas gallinas. Por remordimienro, acababa indemnizando a los vecinos de su propio bolsillo. Solía tener en su csa a los presos, aunque con bastante benignidad. En cierta ocasión en que los presos jugaban  a las cartas, entró el señor, clavando su puñal encima de la mesa y confiscando todo el dinero que se estaban jugando. Hernando de Haro acabó en la mazmorra  de la fortaleza. Además era mal pagado en sus funciones  de veredero y pregonero o, símplemente, no veía una blanca.
  • Pedro Medina acogió al alcaide de Santiago de la Torre sin permiso de D. Alonso de Calatayud. El señor, indignado, intentó llevarlo preso, pero no estaba presente, por lo que arremetió violentamente contra su mujer preñada y dejó un guarda a la espera de Pedro Medina. Como éste no volvió a su casa, la pagó con el guarda al que echó una soga al cuello dispuesto a ahorcarlo de una viga, cosa que hubiera hecho de no mediar  otra persona presente. Embargó los bienes de Pedro Medina hasta que consiguió apresarle  a él y a su mujer y retenerlos dos meses en la fortaleza. El señor le adeudaba varias ventas de pescado, sardinas, aceite y tocino. Además, tenía especial enojo al clérigo Diego de Medina, hermano de Pedro, que se había atrevido a espetarle a D. Alonso "viva el rey", que casi le costó la vida.
  • Francisco Hungría habia llegado de Odón para casarse en El Provencio y trabajar de herrero. Por hacer unos trabajos de herrería para el molino, valorados en 750 maravedíes, no cobró nada. Por herrar las bestias del señor tampoco se le pagaron los trescientos maravedías del trabajo. Curiosa es la historia de una jaca que poseía Francisco de Hungría y que el señor se apropiaba para sus viajes a Belmonte y Villaescusa. Desgraciadamente para Francisco, un día que venía con su jaca de darle agua, se topó con el señor Alonso de Calatayud, que montaba la suya propia. En un roce de los animales, la jaca de Francisco le dio una coz a la del señor. La respuesta de D. Alonso fue atravesar con una lanza a la jaca. Francisco Hungría también era tendero, pero D. Alonso no solo no le pagaba el aceite, sino que se pasaba por su tienda a las tantas  de la noche para servirse pescado. Francisco de Hungría es de los que estando jugando a las cartas en casa del alguacil Hernando de Haro, había sido sorprendido por D. Alonso y requisados sus dineros antes de acabar en la cárcel. En otra ocasión, D. Alonso enredó a Francisco para que se jugase el dinero con un buldero que portaba unas escribanías que D. Alonso codiciaba; el resultado fue que el buldero ganó el juego, el dinero de Francisco, que tuvo que pagar de su propio bolsillo las escribanías para complacer a su señor. Otras veces tenía que aguantar la ira de su señor, sencillamente por estar en el momento más inadecuado, como cuando venía un día de las viñas y fue insultado y vejado en la plaza del pueblo.
  • Sancho Fernández tuvo que soportar prisión por no atender  una petición de una carretada  de leña y por tener la desgracia de toparse una noche, que iba acompañado de otras dos personas, con D. Alonso.El incidente acabó con insultos de "borracho" y con Sancho Llorente arrojado a la mazmorra . Sancho Fernández había comprometido a un hijo suyo con un hija de Felipa Grimaldo, manceba del señor, pero D. Alonso no dió el plácet.
  • Pascual de Vieco, tras una discusión con D. Alonso, construyendo el andamio para la fiesta de la villa, acabó en la mazmorra, que era un pozo donde los presos eran bajados con una soga. Pascual de Vieco, envalentonado, dijo que no necesitaba la soga, por lo que D. Alonso de Calatayud le pinchó con un puñal hasta que saltó. Además, crió durante diez meses a uno de los hijos del señor, Fernando Guzmán sin recibir pago alguno.

        Fuentes.-IGNACIO DE LA ROSA FERRER.- Historia del Corregimiento de San Clemente (Cuenca). (El Corregimiento de las diecisiete villas en la Edad Moderna) de 24 de Noviembre de 2.016.

 

 

 

D. JOSÉ Mª BONILLA CARRASCO

 

    Nació en El Provencio en 1826 y murió en Las Pedroñeras en 1894. Estudió Medicina y Filosofía y Letras, pero se dedicó a ejercer como médico en Las Pedroñeras. Fue director de los baños del Solán de Cabras, escribiendo una memoria sobre los efectos medicinales de las aguas de este balneario, lo que le valió que el Cuerpo de Sanidad le concediera un premio por este trabajo.

    Fue premiado también con la Cruz de la Beneficencia por su arduo trabajo en combatir la epidemia de cólera que se había desatado a mediados del siglo XIX en la zona.

    A él se deben también una serie de escritos de carácter científico y profesional como son: La Duda en Medicina, sobre la generación o parto prematuro artificial.

    Perteneció a la Academia de Ciencias Médicas de Lisboa y fue nombrado miembro de la Real Academia de medicina, cosa que no pudo ejercer, pues la muerte le sobrevino  antes de tomar posesión.

 

Fuentes. HILARIO PRIEGO Y JOSÉ ANTONIO SILVA. "Diccionario de personajes conquenses"

 

 

NOTBURGA CARLOTA DE HARO

 

                                                                              

 

    Nació en El provencio el día 3 de Noviembre de 1853. Su padre, Justo Manuel José de Haro Romero, natural también de El Provencio, fue médico cirujano de la corte. Su madre, Manuela Pacheco Vélez era natural de San Clemente.

    En 1863 contrajo atrimonio con su tío Joaquín Pacheco Vélez, comandante de la gurdia civil, treinta y un años mayor que ella. No tuvieron descendencia. En 1886 el matrimonio vivía en El provencio. En 1888 Notburga enviudó y continuó viviendo en El Provencio donde murió el día 3 de Abril de 1909 con 55 años.

     A ella se deben numerosas traducciones del francés, siendo también colaboradora de diversos periódicos de Madrid y, de entre ellos, el diario progresista La Iberia.

    Tradujo del francés en 1873 "El gabinete azul"  de la condesa Dash", "La juventud de Mirbeau" de Louise Colet y "Un amigo diabólico" de Aristide de Gondrecourt.

    Aunque a nivel nacional su  obra no sea muy conocida, su mérito reside en que , teniendo en cuenta la mentalidad propia de la época, fue capaz de realizar  trabajos a una edad muy temprana nada común en las mujeres de entonces, lo que da pie a pensar que debió tener una educación fuera de lo común, lo que se puede explicar teniendo en cuenta el estatus social del padre.

   Por los datos que se poseen es lógico deducir que el hecho de contraer matimonio limitó su actividad literaria, ya que después de 1874 dejó de escribir.

 

Fuentes:   - Wikipedia

               - El Día Digital.es. Sábado 23 de Sbril de 2.016

               - Mª Cristina Fernández Fernández.- Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio. Facultad de Educación. UCLM

               - Luis canales Mialdea.- Personajes en las callles de Cuenca

               - José Luiis Muñoz.- Diccionario de andar por casa

 

 

JOSEFA DÍAZ

 

    Nació en El Provencio, provincia de la Mancha según consta en la partida de bautismo de Isaac Peral (así se denominaba desde 1691 hasta 1833 al territorio comprendido entre los Montes de Toledo y la Serranía de Cuenca). Casó  con Pascual Caballero natural de Valencia. De este matrimonio nació Isabel Caballero en la Isla de San Fernando. Isabel estuvo casada con Juan manuel Peral, que fue sargento de la Tercera Brigada del Cuerpo de Artillería de la Armada y más tarde capitán infantería de marina, nacido también en la Isla de San Fernando.

     De acuerdo con estos datos, la provenciana Josefa Díaz fue abuela materna del científico y militar, teniente de navío de la armada y descubridor del submarino ISAAC PERAL.

    Asimismo, fue abuela de Manuel y Pedro, hermanos de Isaac Peral, también marinos. Pedro fue capitan de fragata, condecorado con medallas por varias acciones destacadas y Manuel murió con la graduación de teniente de navío y al que se le formó consejo de guerra por entregarse a los estadounidenses sin presentar combate cuando dirigía el cañonero "Leite" en la batalla de Cavite en la guerra contra Filipinas.

Fuentes.- Adolfo Barredo de Valenzuela. Instituto Salazar y Castro (C. S. I. C.). Opúsculos genealógicos. SEMBLANZAS DE HIDALGOS

              Wikipedia.- Isaac Peral

 

 

D. JUAN CRISÓSTOMO ESCRIBANO GARCÍA

 

  Nació en El Provencio el 16 de Septiembre de 1880. Estudió magisterio, pasando posteriormente a realizar los estudios eclesiásticos en el seminario de Cuenca. Más tarde fue enviado al Pontificio Colegio Español de San José de Roma. Fue canónico lectoral y fiscal de la catedral de Cuenca y profesor del seminario.

    Desempeñó el cargo de secretario de cámara y gobierno del obispado. En 1922 desempeñó también el cargo de vicario capitular.

    Colaboró como redactor desde 1930 en la revista "El Centro" de caracter marcadamente político y derechista hasta 1932 en que fue suspendido por la República.

     Desempeñó un importante papel como miembro de la comisión que debía resolver el motín del seminario de Cuenca en 1912, con repersusión a nivel nacional, por el que los seminaristas se amotinaron contra los "Josefinos" (una hermandad de sacerdotes operarios diocesanos del Corazón de Jesús), los cuales tenían la misión de tutelar a los seminaristas.

    D. Juan Crisóstomo estaba del lado de los "Josefinos", a quienes no solamente los seminaristas querían expulsar, sino también un sector del clero de la diócesis, alegando (parece ser que de manera no totalmente objetiva), que estos operarios adolecían de una vida licensiosa, de falta de competencia cultural e incluso de abusos de poder y apropiación indebida de dinero. El hecho de ponerse D. Juan Crisóstomo del lado de los operarios "Josefinos" le proporcionó serios disgustos e incluso fue amenazado de muerte.

    Murió asesinado el 9 de Agosto de 1936. De no haber ocurrido este hecho, según declaraciones de personas que le habían conocido y, por tanto, conocían perfectamente su carácter personal y profesional, era claro candidato a ser un futuro obispo que, evidentemente, nunca podremos saber si hubiera llegado a producirse tal hecho.

Fuentes.-  - Sebastián Cirac Estepañán. Martirologio de Cuenca

               - Miguel Angel Dionisio Vivas. Las rebeliones de Enero de 1912.